EL pastor que estableció una iglesia recolectando basura

La historia del pastor que estableció la iglesia.

Con lo que le quedaba del salario como recolector de basura, te hará pensar.

El pastor Ezequiel Gomes, de 49 años, lleva una congregación de la Casa de Dios en las afueras de Sao Paulo, Brasil y se gana la vida como un “recolector de basura”. Y con este ingreso ayudó a construir el templo.

Durante la semana, Ezequiel recorre las calles del barrio donde vive, en el norte de la ciudad, en un agotador viaje de 15 horas, recogiendo material reciclable.

Incluso con una limitación física – ya que perdió su brazo derecho en un accidente hace 11 años – Ezequiel tira de la mitad de una tonelada de material, dividido en tres carritos, siempre de buen humor, distribuyendo sonrisas y saludando.

“Yo aprendí a usar todos los músculos de mi cuerpo y la fuerza de los muslos y el pecho”, dijo Ezequiel, al diario Folha de S. Paulo. Para compensar la ausencia de uno de sus brazos, él usa su brazo izquierdo y los dientes para cerrar las bolsas donde pone el reciclable y le sirve para anudar la carga.

“Yo hago el servicio que nadie quiere, creo que terminé con una gran cantidad de foco de dengue”, dijo con orgullo. Todo ese trabajo paga, en promedio, unos $ 1 000 Reales (284 dólares) por mes, lo que le da el mayor ingreso a su familia, compuesto por nueve personas. “No hay diversión más grande que llenar la heladera de la casa”, dijo.

El encuentro con la fe se produjo después de una juventud llena de errores, que tuvo su punto máximo en prisión. En la cárcel, se encontró con el Evangelio y cambió su vida: “Fueron drogas y otras cosas sin sentido, pero fue en la prisión que conocí la palabra de Dios y mi misión”, dijo.

El templo donde se desempeña como pastor está en el Parque Edu Chaves, y fue montado por él mismo, con los recursos sobrantes de su beneficio personal. De manera eficiente, Ezequiel pudo comprar bancos, poner el filtro en el agua e incluso una batería para acompañar los himnos.

El domingo, alrededor de 40 fieles se reúnen en el lugar, compartiendo la misma esperanza que inspira la predicación: ” Yo crecí en un barrio en el que muchas personas han ido por mal camino, pero no podemos ceder a la tristeza”, dijo.

El lado humorístico del pastor se mueve a una expresión triste cuando recuerda el accidente con un cubo volcado, que le costó el brazo. Ezequiel considera que la decisión de los médicos en amputar fue exagerada, porque en la primera cura en emergencias, sólo le aplicaron la vacuna del tétanos y lo dejaron ir.

En ese tiempo sufría de dolor severo, trató muchos otros hospitales, hasta que un equipo de médicos decidió amputarle el brazo. “Estaba triste, pero pronto se olvidó la depresión y volvió a trabajar con alegría”, dijo. Aun así, decidió demandar al hospital para que el caso sea re-evaluado.

Fuente: Anteelpeligrodeapartasededios.com

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