VIVÍA PERDIDAMENTE EN DROGAS HASTA QUE FUE INVITADO A LA IGLESIA Y CONOCIÓ A JESUCRISTO.

A los 15 años un amigo me ofreció marihuana. Probé y me gustó. Fue mi primer año de fracaso escolar. Cortaba clases y comencé a llevar marihuana para vender en la escuela.

Me cogieron fumando en la vía pública y me arrestaron. Salí bajo la tutela de mi padre pero seguí consumiendo y salté a la heroína. Me revocaron la probatoria y tuve que hacer tres años en prisión. Seguí metiéndome heroína, cocaína, marihuana. Salí en libertad a los 20 años.

Continué igual y un par de años después fui sentenciado a 31 años de carcel por venta de drogas, escalamiento, apropiación ilegal…

Esta vez pasé 10 años en prisión. Seguí en lo mismo: drogas, celulares, contrabando… Hice mucho daño.

Pero un día, esperando la visita de mi mamá, me llegó la notica de que ella había fallecido. Fue muy duro. Entré en crisis. Comencé a llorar y a preguntarle a Dios por qué.

Visita a la iglesia

Un compañero me invito a ir a la iglesia y en la primera reunión recibí al Señor como mi único salvador. Fue un cambio radical. Comencé a orar, a buscar la presencia de Dios. Las autoridades del penal vieron esto y pasaron informes positivos. La Junta de Libertad Bajo Palabra me dio la oportunidad de salir a la libre comunidad.

Nunca volví a utilizar droga ni a fumar un cigarrillo, pero tuve otro tipo de problemas y me revocaron la probatoria. Volví a ingresar a prisión y me arrodillé delante del Señor pidiéndole que me enviara para Teen Challenge.

Ocho meses después me trasladaron al centro Teen Challenge de Buena Vista. Dios me trajo aquí para levantarme. Fui recibido con amor y motivado para madurar.

El Señor está prosperando mi vida, me he casado y en Teen Challenge estoy recibiendo formación como líder para el ministerio.

Fuente: Buenas Nuevas PR

Sé el primero en comentar

Deja un comentario